martes, 6 de diciembre de 2011

DIARIO DE CLASE JUEVES 1 DE DICIEMBRE

El Aconcagua, situado en la cordillera de los Andes,
en Argentina: una de las montañas más altas del mundo
Hoy hemos leído un texto sobre unos chicos que subieron a la cima del Aconcagua, uno de los picos más altos de los Andes, entre Chile y Argentina. Eso nos ha servido para repasar la expresión de sentimientos en pasado:

Teníamos miedo de que el viento y la lluvia os impidieran bajar y tuvieráis que quedaros arriba
Para hablar de sentimientos en pasado, necesitamos un tiempo verbal: el pretérito imperfecto de subjuntivo. Hemos revisado cómo se forma este tiempo a partir del pretérito indefinido:

HABLARON- HABLARA
COMIERON- COMIERA
VIVIERON - VIVIERA

Este truco nos va a ayudar sobre todo con los verbos irregulares:

IMPIDIERON -IMPIDIERA
TUVIERON -TUVIERA
QUISIERON - QUISIERA
DIJERON - DIJERA

Ulises se ató al mástil de su nave
para no morir atraído por los cantos
de las malvadas sirenas
Luego, hemos hablado de las cosas que echábamos de menos al llegar a España y hemos leído un texto bastante interesante sobre el llamado síndrome de Ulises. Se llama así porque alude al héroe de La Odisea, la obra clásica de Homero, que vivió atribulado por retornar a su patria y tuvo que enfrentarse a muchos peligros y adversidades. La charla sobre este síndrome nos ha llevado a plantearnos un interesnate debate: ¿es lo mismo un inmigrante que un extranjero? ¿Hay diferencias? Hemos concluido que establecer esta diferencia no tiene sentido, ya que todas las personas somos iguales y tenemos los mismos derechos, no importa de dónde vengamos, por qué hayamos venido a España y cuál sea nuestra situación. Todos tenemos derecho a buscarnos la vida fuera de nuestro país y a recibir un trato digno y justo. España fue durante muchos años un país de emigración, ya que muchos españoles se veían obligados a salir de nuestras fronteras por causas económicoas, sociales o políticas. Durante los noventa, España, gracias al auge de la construcción y el turismo, se convirtió en país de inmigación, ya que se necesitaba mucha mano de obra. Ahora, con la crisis mundial y el fin de la burbuja inmobiliaria, España vuelve a ver cómo sus jóvenes han de emigrar para labrarse un futuro mejor en otros países.

Todo esto nos hace pensar que la emigración y la inmigración son fenómenos eternos y universales, desde el viaje de Ulises hasta el día de hoy. Y nadie sabe lo que nos esperará el día de mañana. .

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